GAVILANES

Bajo la atenta mirada de los riscos de Curandera y Guirnaldera, Gavilanes, que ya en el siglo XIV aparece mencionado en el Libro de Montería del rey Alfonso XI, está situado dentro de un entorno natural de gran belleza paisajista y en una zona privilegiada que fue habitada en la antigüedad por pueblos prehistóricos, como lo atestiguan los numerosos restos arqueológicos del paleolítico y neolítico encontrados en este lugar.


Dos piezas de museo etnológico al aire libre, un potro de herrar y un carro, reciben al visitante que accede a Gavilanes desde la comarcal 501.

En nuestra excursión a este pueblo serrano en una tarde fría y otoñal, nos sorprende gratamente la singular hermosura del paraje en el que se encuentra inmerso y en el que abundan todo tipo de árboles frutales, robles, pinares, castaños y olivares, además de estar surcado por bellas gargantas de agua pura y cristalina como las de Blasco Chico o La Chorrera (una de las cascadas más altas de España), que dan origen a una multitud de manantiales que surgen en un paisaje variopinto, cubierto de otoñales tonalidades verdes, ocres, rojizas y amarillas.

Gavilanes tiene actualmente una población que ronda los 800 habitantes, parte de ella descendientes de moradores de una antigua aldea cercana hoy desaparecida, denominada Las Torres, y cuyos vecinos en su mayor parte, terminaron asentándose en Gavilanes en el siglo XVIII. De aquella aldea podemos observar aún hoy, los vestigios de su Iglesia en la parte baja del término municipal.

Al igual que otros pueblos de la comarca, la arquitectura popular se caracteriza por sus estrechas calles de trazado irregular y sus casas balconadas, de dos plantas más el “sobrao”, en las que se utilizan materiales naturales como la piedra, la madera y el adobe, material éste que tiene la propiedad, según nos cuenta un vecino, de conservar las casas frescas en verano, y calientes en invierno en cuanto se caldeen un poco con una estufa, si bien tienen el inconveniente de que absorben la humedad del suelo y pueden ennegrecer la parte inferior de las paredes.

En cuanto a sus monumentos debemos mencionar :

La Iglesia parroquial de Santa Ana construida en el siglo XVII, aunque su torre se levanta con la participación de los vecinos del pueblo un siglo después.
Dos fuentes octagonales situadas en sendas placitas denominadas El Cotano y El Cotanillo.
El edificio de su ayuntamiento de 1765.

Fiestas:
San Isidro el 15 de mayo.
Santa Ana, patrona del pueblo, del 24 al 27 de julio.
Fin de verano, el último fin de semana de agosto o primero de septiembre.


Calle y casas típicas


Calle y casas típicas


Casas típicas


El Cotano y fuente octagonal


Detalle de una casa, con perro asomado entre los barrotes de la ventana


Iglesia de Sta. Ana


Puerta de la Iglesia de Santa Ana.


Los castaños de indias, en esta época otoñal, tapizan el suelo del parquecito de la Iglesia de multitud de tonos pardos y amarillos.


Jinete a caballo subiendo la cuesta y Ayuntamiento


Francisco Fernández, nos cuenta cosas del pueblo que le vio nacer hace ya 89 años.


Plaza del Cotanillo y fuente octagonal.


Fuente de La Cullá y arroyuelo de agua clara surgiendo entre la hierba.


Desde lo alto de la sierra, el agua corre lujuriosamente por los regueros


Franjas de terreno en la ladera de la montaña, que alternan con pequeñas huertas.


Un gracioso pollino sale a nuestro encuentro y posa ante la cámara como si tal cosa.


Fuente de La Cerradilla


Vista subiendo hacia el Charco de Blasco Chico.


La intensa niebla que se va formando nos desanima, por esta vez, a seguir subiendo hasta el Charco de Blasco Chico.


Retrocedemos, y volvemos a encontrarnos con este bello animalillo, que de nuevo posa dulcemente ante la cámara.


Vista de Gavilanes, desde la carretera que comunica el pueblo con Mijares.

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